Psicosis

Todo lo que gira en torno a los misterios es algo que siempre me ha dado la vida. Cuando era niña quería ser detective y buscar pruebas ocultas en habitaciones cerradas; en mi adolescencia quería tener un despacho de los años 20 donde sólo entrasen femmes fatales con guantes largos y rojos que buscasen a sus maridos alcohólicos. Y luego conocí a Hitchcock y claro, solía decir que era dios y barbaridades del estilo.

Pero al conocerlo, verlo y estudiarlo tuve que reafirmar mis palabras. Hitchcock hizo demasiadas cosas bien. Perfiló, pensó y trabajó el suspense como no se había hecho y todo lo que se ha hecho después en este género nos remite indiscutiblemente a él. Conquistó al público con sus misterios y a la crítica desde que los primeros chicos de Cahiers du cinema lo defendieron a capa y espada como autor cinematográfico (en 1967 se publicó un libro de entrevistas de Truffaut a Hitchcock, El cine según Hitchcock que es un regalo cinéfilo). Es de esos directores que cuenta en su haber con demasiadas obras maestras para creérselo y no dejó de inventar y experimentar con todas las técnicas que tuvo a su alcance.

Una de estas obras maestras de su persona y de la historia del cine en general es Psicosis (1960), esa historia perturbada sobre el asesino psicótico Norman Bates y su particular relación con su madre Norma Bates. El guión de la película fue una adaptación de Joseph Stefano de la novela homónima de Robert Bloch. La cual está basada, a su vez, en la historia de Ed Gein, un asesino en serie de Wisconsin que conmocionó a la sociedad alrededor de los años 50 por hacerse los muebles de casa con restos humanos por aquello de la originalidad, digo yo. Sólo se le atribuyen tres asesinatos pero también cogía cuerpos de jovencitas de los cementerios. Un completito, vaya. Tenía un hermano con el que vivió bajo el agobio constante de su madre que no los dejaba relacionarse con nadie. Cuando se descubrió toda la historia se decidió que el sitio al que Ed pertenecía evidentemente era a una institución psiquiátrica y su historia directa a la cultura popular. En el libro y la película de ‘Psicosis’ se cuenta la influencia de Norma Bates en su hijo y en cómo lo hace volverse loco hasta el asesinato.

Hitchcock tuvo muchos problemas para sacar adelante la película ya que Paramount (estudio con el que tenía contrato por aquel entonces) no creía en esa historia tan cruel. Nos encontramos en la época en que los grandes estudios de Hollywood y el gran cine clásico norteamericano aún no habían llegado a su fin, tengamos esto presente. Además, la MPAA*, cansina desde sus inicios y hasta el día de hoy pero con su ímpetu más fuerte en esta época, lo persiguió lo que pudo y más. La escena de la ducha, la Leigh en sujetador, la sangre, el lavabo… La película se acabó haciendo baratísima y con dinero del bolsillo del propio Hitchcock por lo que éste, para venderla y haciendo honor a su condición de genio y de conocimiento de la industria a la perfección, realizó una campaña de marketing para enmarcar. Trasladó el misterio de sus películas al hecho de ver la película en sí mismo: puso anuncios y carteles en todas partes pidiendo a la población que no desvelase quién era el asesino, que simplemente mandasen a la gente al cine a descubrirlo. No dejaba entrar a la película una vez empezada (esas cosas que en época de las tardes de sesiones de cine a cuatro duros se podían hacer) y prometía una de las experiencias más aterradoras que se iban a vivir (como ha prometido este año el remake de Evil Dead). El resultado fue colas y colas en los cines y un público encolerizado durante las sesiones de ‘Psicosis’ y a su salida. Todo este proceso de problemas con la película desde sus inicios y éxito absoluto en su final ha sido plasmado este año en Hitchcock (2012, Sacha Gervasi). Anthony Hopkins resucitaba al cineasta y compartía su vida y su trabajo con Helen Mirren, que daba vida a Alma, la mujer y compañera de trabajo de Hitchcock desde sus inicios británicos. La película tenía mejor intención que lo que acabó resultando, ya que se centra más en problemas que no interesan del matrimonio que en la propia realización de la película. Explica bien los problemas con la MPAA y poca cosa más. Además, tiene una mezcla de imágenes de Ed Gein apareciéndose a Hitchcock en sus peores momentos que es de lo más ridículo que se ha visto últimamente en una película con aires de seriedad. Para conocer esta misma historia le da mil millones de vueltas un documental de 1997 de Laurent Bouzereau El making of “Psicosis” con entrevistas a todas las personas implicadas (y vivas en 1997, obviamente) contando la aventura que Hitchcock les hizo vivir empeñándose en llevar a cabo esta película.

‘Psicosis’  fue tan exitosa que dio lugar a segundas partes y demás destrozos. Anthony Perkins (Norman Bates) volvió a interpretar al personaje hasta en tres ocasiones más, dirigiendo la tercera y acabando en la decadencia absoluta 30 años después cuando en 1990 se filmó Piscosis IV sólo para televisión. En 1998 Gus Van Sant vio necesario realizar un remake exacto, calcado plano por plano de la original, que fue vapuleado literalmente. Pero vamos, que si él se lo pasó bien…

Y llegamos a nuestra época, a nuestro año en el que la cadena A&E ha realizado una precuela de Psicosis en formato serie trasladado a la época actual. En Bates Motel conocemos a Norman Bates (Freddie Highmore) en sus años de adolescencia y a su maravillosa y excéntrica madre Norma Bates (Vera Farmiga). Ocurre en la época actual pero podríamos decir que está ambientada en los años 50, cuando debería ser realmente esta historia. Así que lo que finalmente llega a nosotros desde la pantalla tiene un matiz de irrealidad y artificiosidad espectacular. La relación de Norman y su madre está tan bien plasmada y es tan perturbada que con sólo ver una escena entre ellos eres capaz de imaginar cómo Norman llega a ser el asesino obsesionado con su madre que es en la película de Hitchcock. Mi único pero es que está tan claro a dónde tiene que llegar la historia que si la serie tiene éxito y la alargan (por el momento ya está confirmada la segunda temporada) no sé cómo se podría hacer siguiendo la misma línea. Sólo queda esperar que lo hagan bien, que no se líen y que lo tengan todo tan claro como parece que está en esta temporada. Es una serie para adolescentes, no hay que esperar un gran drama o una serie a la altura de las mejores series de HBO o Showtime pero es bastante digna como serie y como adaptación, y en mi opinión bastante respetuosa con el genio. Y es que además tiene una de las cosas que aparte del dinero diferencia a toda serie americana de calidad de una española: los actores son buenos. Y estos no sólo saben actuar y tal, es que son dos pedazo de actores de cine haciendo esos papeles de desquiciados psicóticos que a todo actor le gustaría interpretar alguna vez en su vida.

Quién le iba a decir a Ed Gein allá por los años 50 mientras entraba a hurtadillas en cementerios a desenterrar a jóvenes muchachas que tantos años después se habrían hecho tantas y tan diversas adaptaciones de su caso. Aunque no nos engañemos, el mérito absoluto es de Hitchcock y su obsesión por ese loco asesino y el buen cine.

*Motion Picture Association of America (Asosiciación Cinematográfica Americana) es una asociación industrial fundada en 1922 constituida para velar por los intereses de los estudios cinematográficos. Sus miembros son los seis estudios principales de Hollywodd (majors). Una de sus principales tareas es realizar la clasificación por edades de las películas.

Aida

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